Siria Sangrienta

Bashar al-Ásad se lava las manos con la sangre que Siria derrama a caudales.
En un suelo milenario de arenas y dunas se libera la lucha de odios brutales,
Un olor nefasto trae el aire que augura la guerra de hombres y hermanos 
Que aberrantes se baten a muerte convertidos en pobres seres humanos.

Bashar al-Ásad vive en palacio vestido de hierro,
Las casas en Siria se caen por bombas y morteros, 
En cada esquina habita una estela de muerte y horror, 
Las calles no tienen sentido, la vida no tiene un final peor. 

Se manifiestan en los ojos de niños el hambre y la muerte,
Mujeres lloran desconsoladas lágrimas del terror imperante,
Y mudo el mundo abandona a los escuálidos a su suerte.

Mi casa de muros quebrados en la noche me esconde del fuego,
Mi casa en ruinas a veces me protege del sol,
Mi casa será algún día la morada fortuita donde descanse yo.


Bécker Fernández
(c) 2017

 

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