Alepo I

Es un desierto de arenas y escorias,
Llegan siniestros prolongados tormentos,
Llegan como terrible demonios violentos,
Mercenarios sedientos de glorias.

Se oyen desesperadas súplicas piadosas,
¿De qué sirve pedir por milagros al cielo?
Si solo se escucha el rugir del mortero
!Y las calles de Alepo se llenan de fosas!

En un instante sin suerte,
Alepo y sus hijos desaparecen,
En una sentencia de muerte.

Abandonados en el desierto sufren
La cruenta agonía, ansíanos sedientos,
Cientos de miles se mueren hambrientos.

Bécker Fernandez (c) 2016

 

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