Sayid!

Los ojos curiosos de un chico
que corre jugando inocente
se clavan al aire cuando un
ruido estruendoso invade los cielos.
En cuestión de segundos,
el corazón palpitante del niño inocente
se acelera del miedo convirtiendo
al crío en un gorrión vacilante.
Han sido muchas las sorpresas del cielo,
que permanece immutable a plegarias
y clamores de largos desvelos.
Los gritos desesperados no son escuchados,
sólo se escuchan los truenos tremendos
de bombas enormes que destruyen la tierra!
Sayid! Sayid!  Se oye a lo lejos
una madre que desespera
al escuchar mas fuerte
el ruido de aviones de guerra.
Sayidh! Sayid!  la voz de la madre
se ahoga, los estallidos enormes
ensordecen y destruyen!
Una bruma de polvo y arena, como manto luctuoso
se revuelve en el suelo, se libera una lucha de forma
gaseosa, oscura y tenebrosa que lenta e inexorable
asfixia negando a los niños, mujeres y hombres
El aire de vida, se mueren entonces,
como se mueren los peces fuera del agua divina!
El ruido infernal de aviones violentos
desaparece a lo lejos silencenciadolo todo:
los gritos de auxilio de inocentes gorriones,
los gritos de madres buscando a sus hijos,
los gritos de hombres heridos de muerte
que luchan a diario por justas razones.
Los hermanos se baten en nombre de Siria,
llenando al vasto desierto de fosas comunes
donde descansan los cuerpos sin esperanzas.
Los ninos soñaron con la paz y la calma,
Y se cerraron sus ojos durmientes
entre escombros y brumas.

Bécker Fernández (c) 2017

http://www.cnn.com/2017/05/09/middleeast/syria-chemical-attack-ward/index.html

 

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