Mañana

Mañana cuando te encuentre
veré la luz del día diferente.

Verán tus ojos en los míos
reflejar la historia de mi vida
Llenas de muchos soles y lunas
que pasan desapercibidas.

Tu tristeza sentiré distante,
cuando tus manos se unan a las mías,
Volverán las lágrimas a caer
de tus luceros encendidos llenos de alegría.

Me arrullaras en tus brazos y
seré niño recién nacido durmiendo
En tus pechos erguidos como racimos
rebosantes llenos de cariño.

Se unirán de nuevo los cuerpos
poseídos de estertores desconocidos,
Formando de tu alma y la mía
una sola sombra de ansias y agonías.

Mañana cuando te encuentre
veré la luz del día diferente,
Como palomas enamoradas
haremos un nido bajo un alero
Cubierto de luces hecho por hadas.

Cabalgaré sin frenos tus valles y montañas,
Sentiré el fragor de nuestros cuerpos temblar
Y encantada te dejarás mil veces besar.

Mañana cuando te encuentre
veré la luz del día diferente.

(c) 2014 Bécker Fernández
Derechos Reservados

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Fresa

De color rojo intenso por fuera,
casi blanca y suave por dentro,
como dulce fresa tu boca
embriaga mí alma loca.
Eres una fresa tentadora
que Cupido añora,
Eres corazón en llamas
como latidos que claman
de tremores constante de locos amantes.
La fresa es imaginar tu desnudez de onduladas formas,
es recordar la topografía de tus valles y montañas
que me llevan al punto exacto del no retroceder.
Su dulzura es elixir enervante que me hace caer
en tus brazos amorosos llenos de pasión,
es droga, es delirio, es euforia,
cuando ambos compartimos la gloria
sólo existe hoy, sólo existen tú y yo.
La fresa es sentirse presa del dulce néctar,
es morir y volver a nacer, es el goce de ver tus ojos,
es oír tu voz decir te quiero, es sentirnos el uno para el otro,
es oír tu voz decir sin ti yo muero.
La fresa es saborear lo rojo de tu corazón,
es embriagarme de tu miel hasta más no poder,
es beber en tus manos de la fuente eterna del querer,
es comer a besos toda tu piel.

Becker Fernandez (c) 2013

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