Cedro

Si yo fuera como un cedro,
En vez de lágrimas en el camino
Derramaria simplemente
Mil hojas desoladas y sin destino.

Seria testigo mudo de amores y regocijos,
Un madero vivo pero falto de sentimientos,
Immutable al invierno y los fuertes vientos,
Sin ilusiones ni congojas por recuerdos idos.

Mi corteza lazerada
Por el tiempo y el olvido
Seria cicatriz curada.

Mi savia inclaudicable al amor,
Erguido e imponente en la foresta,
Seria un coloso sin dolor.

Bécker Fernández © 2017

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