Tus Manos

Cuando el día se apaga y llega la calma,
El niño silente de pronto despierta y llora,
De prisa con tus manos nobles y sin demora,
Arrullas al nene y devuelves la paz a su alma.

Tus manos son bálsamo para el desconsuelo,
Perfumes deliciosos como pétalos de rosas,
Que prodigiosamente han venido de una diosa,
A calmar sus ansias y curar su desvelo.

De día y de noche vigilas su sueño,
Él quiere cariño, él quiere tus besos
Para olvidar sus quejas y ahuyentar lamentos,

Con los ojos cerrados y en estos momentos,
Él quiere tus manos que lo arrullen de nuevo,
Dormirse en tus brazos, con calm y sin miedo.

(c) 2014 Becker A. Fernandez
Derechos Reservados

Maria_with_her_son_mission_of_jesus

Anuncios