Me fui sin decir adiós

Me fui sin decir adiós,
Sin besar tu tersa mejía
En la mañana fría.

Me fui sin decir adiós
Tomando solitario y extraño
Un rumbo desconocido.

Me fui sin decir adiós,
Y te llevaba dentro
Con el recuerdo de tu piel
Cobijando a la mía,
Con el sutil brillo de tus ojos
Iluminando mi destino.

Y me fui sin decir adiós.

 

Becker Fernandez

(c) 2015

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El Secoya

 

En mis noches de amor inocente,
el Secoya fue mi amigo silente,
cuando se vino de pronto la tormenta
el viento y la lluvia lo golpearon cruelmente.
Con sus ramas quebradas y la corteza marcada
te dejaron vacilante entre la vida y la muerte.
Muchas veces coloso con tu sombra frondosa
cobijaste mis sueños cuando quería tranquilo pensar en ella,
cuando impertinente quise olvidar hasta el nombre de ella.

El Secoya fue mi amigo de siempre,
en mis vicisitudes de estar vivo,
su recinto abierto fue mi puerto seguro.
Fiel que escuchó mis querellas,
sin preguntar nunca quién fue ella,
sin criticar un instante mis errores,
tu  sombra mitigó mis dolores.

Lloré como niño desconsolado
al verte en pedazos cortado,
al despacharte a la muerte,
al enterrar mis confidencias
en tus brazos caídos y sentirte inerte
para siempre mi querido Secoya.

 

Becker Fernandez (c) 2015

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Condena

El castigo de perderte

No es el haberte perdido,

Es no poder olvidar lo vivido.

Yo te siento conmigo,

Te escucho a cada momento

Sabiéndote lejos.

Yo comprendo

Que mi vida es locura

que no tiene sentido.

De mi boca marchita se escapan quejidos,

Cuando quiero llorar, es un llanto perdido,

Porque no tengo más lágrimas que dar

Ni melancolías que sufrir.

Mis ojos son simplemente sombras del alma

Que reflejan de mi vida, una profunda agonía,

De la que vivo muriendo dia a dia.

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(c) 2014 Bécker Fernández
Derechos Reservados