Abrigados por la luz de la luna,
Colmados de desvelos y auroras,
Despertamos a un volcán embravecido.
Fue el tiempo justo cuando derramamos
las pasiones de efímeros amores.
Mis ojos brillaron de euforia y fantasía,
La noche se mojó de rocío y de sereno,
En mi piel el calor de tu piel,
Y en mi boca el sabor de la tuya,
Desperté de un sueño hecho
De incandescentes tempestades!
Y regresó inevitable la soledad
Entre las brumas.

 

Bécker Fernández (c) 2017

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