Solo los amors prohibidos saben de tal desdén,
Por el dia cubría su rostro con fino velo,
Por las noches mojados de desvelos
Enjugaba lágrimas de un manantial recién.

No fue su intención ofender al Santo Oficio,
Sus escritos prendieron chispas en los ojos,
Se iluminaron los caminos y llegaron los enojos,
Se la llevaron a la iglesia para un santo juicio!

De aquella maravilla innata nacieron los tocotines,
Los versos alegóricos, la divina poesía,
la prosa profana, y la conderon de herejía!

Las indelebles manchas de tinta delataron su pecado,
Es cuestión de amor escribir lo que el alma siente
cuando el corazón palpita así, es que estas enamorado!

Becker Fernandez © 2017

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