No fue un ángel
Que a la tierra descendió
A decirte te quiero.
Simplemente fue un hombre
Hecho de carne y hueso.
En la encrucijada del camino
Encontró a la musa sedienta de luz,
La encontró hambrienta de amor,
Tiritando del frio.
¡Que gemidos! ¡Que instantes!
Los quejidos se oyeron sin control.
Efímero fue el tiempo en el lecho
De suspiros hecho para dos,
Ambos llenaron a la noche de delirios,
Y la noche cansada muy pronto se acabó.

Becker Fernandez

(c) 2016

fire

 

 

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