Con la luz de la luna y el suave susurro del mar,
Entre suspiros, besos y abrazos, de aquella playa grandiosa,
Hicieron una interminable cama de caricias maravillosas,
Celestial! Aquél lugar fue el preciso entorno para amar.
Testigos de aquella primera noche bella,
Fueron la luna, el mar, las olas, y las estrellas.
Los amantes vivieron un idilio interminable,
Era un gran amor, deseado, puro, e inefable.
No hubo tiempo ni dimensión.
Era un sentir loco, irracional,
desmedido, y lleno de pasión,
Ambos enredados en un torbellino,
sin principio y sin final!

 

Becker Fernandez

(c) 2016

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