En un efímero encuentro,
El agua de lluvia se cae,
Se queda en la tierra
Mojándola toda.
En un instante de augurio,
En un momento siniestro,
El agua se escurre dejándola sola.
El invierno potente golpea a los techos
Entonces se escucha incesante
El redoblar del cielo,
Para luego calmarse,
En espirales continuos
Se disipa el fluido
Y se eleva en suspiros al cielo.

(c) 2015 Becker Fernandez

 

 

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