Ciclo

 

Se marcharon sigilosos,
taciturnos los muchachos
caminaron el sendero,
aciago y tortuoso.

Se fueron en pos de la colosal montaña
que a lo lejos se veía como una sombra tétrica.
El olor a tierra mojada se sentía más fuerte
que de costumbre, los muchachos jadeantes
poco a poco se aproximaron al campillo
bajo la sombra de la imponente prominencia.

El manto oscuro de un cielo tenebroso
los acompañó desde su partida,
era como un abrigo que lo sofocaba todo.
El momento se llenó de angustia presagiando
la lucha fratricida que inevitablemente
los marcó para el resto de sus vidas.

Un grito de ¨patria libre¨ rompió el pesado silencio
despertando a la noche de su profundo letargo.
Se oyó estruendoso el fuego de metrallas,
Explosiones fatales iluminaron al cielo
Proyectando macabras sombras de muerte y dolor.
Se enfrentaron los muchachos estoicos convertidos
en hombres fieles a sus destinos.

Algunos soñadores cayeron entregando caras sus vidas,
otros, tarde o temprano irremediablemente,
abatidos quedarían tendidos en aquel oscuro paraje.

A flor de piel llevaron el anhelo libertario,
Por la razón y la justicia sufrieron la escoria
Y el más cruento calvario.

Como hojas secas de los árboles,
Como gotas de lágrimas  derramadas de dolientes ojos tersos,
Uno a uno se fueron a la aurora creyendo en la promesa
De la patria harapienta y mal herida.

Ahogadas por el tiempo
Quedaron las consignas,
La pasión y la esperanza.

Al pie de una cruz
A la sombra del olvido
Reza un triste epitafio
En el espacio ya sin ruido:

“Aquí yace el amor que luchó contigo,
Aquí duerme la ilusión del justo derrotado,
Un hombre que derramó su sangre noble,
Que crédulo quiso rescatar a su gente pobre”

Nacerán nuevos los muchachos
con almas de niños para morir jóvenes
los hombres fieles a sus destinos.
Volverá el verdugo a reírse
De los muertos en combate,
Se llenará de sangre
La falda de la montaña,
Se llenarán de cruces
El campo del olvido,
Se repetirá doliente
La triste historia
De mi gente.

(c) 2014 Bécker Fernández

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6 Comments

    1. Ernesto, gracias hermano por tus palabras de aliento. Considero que todo lo que sentimos y vivimos, ya muchos de los nuestros lo han vivido, y como un “ciclo”, nacemos de nuevo y volvemos a vivir y sobre todo volvemos a sentir. Pienso que todo esto es parte del intento evolutivo de la humananidad. En este escrito quise capturar un poquito de la historia que se nos olvida. Muchas revoluciones han pasado, muchos heroes han caido para cambiar la situacion humana. Sin embargo repetimos los mismos errors y el ciclo continua. Un abrazo maestro!

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