El castigo de perderte

No es el haberte perdido,

Es no poder olvidar lo vivido.

Yo te siento conmigo,

Te escucho a cada momento

Sabiéndote lejos.

Yo comprendo

Que mi vida es locura

que no tiene sentido.

De mi boca marchita se escapan quejidos,

Cuando quiero llorar, es un llanto perdido,

Porque no tengo más lágrimas que dar

Ni melancolías que sufrir.

Mis ojos son simplemente sombras del alma

Que reflejan de mi vida, una profunda agonía,

De la que vivo muriendo dia a dia.

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(c) 2014 Bécker Fernández
Derechos Reservados

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