Te Arrancaré de mi Vida

 

Sobre la mesa de madera, al pie de una botella de vino, se encuentra una página estrujada y humedecida tal vez por las lágrimas caídas, tal vez por el vino derramado.  En la página inconsciente yace desolada parte de una  historia de un amor que tiene un principio pero no tiene un final.

En el amarillento papel se encuentra un escrito del puño y letra de un enamorado que lo llenó de sueños imposibles.  Su mano trémula sirve una vez más el enervante líquido de suave olor a madera preciosa. El hombre que parece más bien la sombra de sí mismo, levanta la hoja estrujada y con desdén la vuelva a dejar sobre la mesa tirada. En él se capturó la euforia de momentos que parecieron interminables pero al correr del tiempo, simplemente fueron instantes efímeros y pasajeros los vividos. El vino era el escape que aletargaba su conciencia y apagaba por momentos el dolor intenso de estar vivo.

Se interpuso entre ellos el espacio infinito, el tiempo continúo que inexorable consumió sus desolados días, los momentos aciagos añorando desesperado el reencuentro que parecía inalcanzable. Las noches de estrellas y lunas plateadas, se venían y se iban como olas de mar que adormecían los minutos convertidos en horas, que irremediablemente se hacían días y meses eternos de dolor. Fue entonces que el poeta iracundo habiendo perdido toda esperanza del anhelado reencuentro que en un momento de locura escribió en la página estrujada lo que podría ser la conclusión de aquel poema doliente. Tal vez sería lo que posiblemente le devolvería a su alma el sosiego que por tanto tiempo había estado ausente.  Tal vez sería la estocada de gracia que su moribundo corazón necesitaba en aquel momento de desgracia.

Entonces tomó el vino y de un trago vacío la copa, recuperó la estrujada página y vertió en aquel amarillento papel el dolor que su alma desolada sentía…

Te arrancaré de mi vida
Aunque en ello se valla la mía!
No volverán mis oídos a escuchar
el susurro que recuerden tus anhelos.

La magia de la luz de la luna
se volverá mustia y desolada
pero no me importa ya nada!
porque te arrancaré de mi vida
aunque en ella se valla la mía!

La luz de sol y su esplendor abandonaran los campos,
asustaran a todos la lluvia con truenos y relámpagos,
volverá el agua a mojar la tierra como dolientes lágrimas
que interminable brotaran de mis ojos.

Inconsecuente serán los días,
irrelevante serán los amaneceres,
porque de ti ya no habrá recuerdos
que llenen mi corazón de placeres.

Porque te arrancaré de mí ser,
será la única salvación,
sí es que quiero volver a vivir,
sí es que quiero volver a sentir.

No me importará  lo que hagas
ni lo que digas,
serás historia en el libro de mi corazón
escrito con dolor y amor.

Cuando deje de llover en mis ojos tristes,
llegará de nuevo la luz  diáfana
de sol majestuoso que queme mis tinieblas,
no habrá tormentas que agobian mi alma.

No palpitará mi corazón al unísono con el tuyo,
porque seré libre como el aire,
porque la memoria de lo vivido
tal vez se convierta en una referencia
lejana de todo lo que he sentido.

No te pensaré más,
lo que hoy me martiriza
será un dolor curado, será cuenta saldada
porque te arrancaré de mi vida
aunque en ello se vaya la mía.

No veré el horizonte con esperanza,
no habrá idilio nocturnal,
que me obligue a dormir menos en las noches.
El gemido de los árboles que crujen con el viento
no me acompañaran en mis noches soñolientas.

Dejaré de ser el poeta errante
que seguía distante
tus huellas peregrinas.

Fue en ese fortuito entorno, en la mesa de madera, al pie de una botella de vino  y en una página estrujada, humedecida  por lágrimas caídas y vino derramado que un poeta enamorado y dolido escribió la última estrofa al gran amor de su vida.

(c) 2014 Bécker Fernández
Derechos Reservados

lonely man at beach

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4 comentarios en “Te Arrancaré de mi Vida

  1. ¡Bravo! Sumamente conmovedor tanta desesperación y dolor por una ilusión perdida, por tanto amor sin compensar y por ende esa necesidad inacabable de no tener al ser amado.

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  2. asi es el amor nos muerde nos desgarra el alma nos hace amar aquien no nos ama y despreciamos a quien nos ama. cuanto padecemos por ese bendito sentimiento llamado AMOR.

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