En un sueño profundo de esos que parecen nunca terminar,
Te encontré en la penumbra de la noche deseosa de amar.

Diciendo casi nada, impregnados de pasión,
Tus labios y los mios habidos, incontenibles
Buscaron inevitable consumar la unión.

El viento que suave esparcía tu cabellera negra
Movía en rítmico vaivén las ramas de los árboles
Que crujían en gemidos y se confundían
Con los jadeantes suspiros sin control.

La noche estaba fría, la luna tímida se escondía
Tras un manto oscuro de nubes peregrinas,
Tus ojos como chispas en la noche
Brillaban de ilusión y nuestros brazos entrelazados
Nos arrullaban inseparable en intenso calor.

En un sueño profundo de esos que parecen nunca terminar
Besé tus labios rojos y sentí de cerca tu corazón palpitar.

(c) 2014 Bécker Fernández
Derechos Reservados

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